¿Vale más la calidad que la cantidad?

En la vida moderna hay muchos compromisos y tareas, esto ocasiona que algunos padres no dispongan de grandes cantidades de tiempo para dedicarles a sus hijos. Es esencial saber que la relación interpersonal, el trato con los demás, tiene una importancia significativa en el desarrollo de las personas. El beneficio es mutuo, el disfrute de la relación es algo que ningún padre ni madre debería perderse. Los niños y niñas crecen y algunos momentos y experiencias no regresan. ¿Qué podemos hacer para hacer que el tiempo que pasamos con los pequeños sea de calidad? Toma en cuenta lo siguiente: • Diviértete con ellos, involúcrate en su mundo, crea instantes inolvidables en la vida de tus hijos. Recuerda que con la risa y el buen humor se estrechan los vínculos afectivos. • Adapta las actividades diarias y tiempo que pases con el niño o niña en tiempo de calidad. ¿Cómo? Juega con ellos, bromea, ríe, etc. Haz estos momentos de compartir y de mutua compañía. • Dedica al menos media hora al día exclusivamente a cada uno de tus hijos. Habla con ellos y escúchales. · Enséñales, aprovecha el tiempo que estés con ellos para explicarles y platicarles cosas. • Si tienes tareas, compártelas con los pequeños: Llévalos a hacer la compra contigo, deja que te ayuden en las tareas de la casa. Aprovecha y explícales cosas, juega con ellos en estos momentos, cuéntales alguna historia. • Estructura bien tu horario y busca en el un rato prioritario para pasar con los niños y niñas. • Mantén la comunicación a lo largo del día, cuando no estés hazles llamadas telefónicas (simplemente para preguntarles que tal están), y cuando estés (por ejemplo en la hora de la comida o la cena, en lugar de poner la televisión, siéntate en la mesa con ellos y mantén una conversación, cuéntales cómo te ha ido el día y que ellos te lo cuenten a ti también) • Haz tiempo libre para dedicarlo a la familia y desconectarte del trabajo. Deja atrás lo que harás mañana o el lunes. Pon tu atención y tus pensamientos en tu familia. • No es necesario que hagas algo especial, las pequeñas cosas son especiales. Cuéntales un cuento, juega con ellos, cuéntales un chiste, anécdotas familiares, etc. Debes tener en cuenta que lo realmente importante para los niños es la calidad del tiempo que los adultos pasan con ellos y no la cantidad del mismo. Es importante organizarse para dedicar tiempo de calidad a los pequeños. Tiempo en el que disfruten de nuestra compañía, de cariño, aprendizaje y desarrollo. Mtra. Erika G. Cervantes Ramos Psicoterapeuta Integral en Adicciones Cel. 4433693853 eeki30@hotmail.com

¿Cómo reconocer y actuar ante una reacción alérgica?

La alergia es una reacción de defensa del organismo contra sustancias externas. El sistema inmune reconoce esas sustancias como extrañas e intenta neutralizarlas. Las personas alérgicas intentan neutralizarlas con mecanismos que se vuelven dañinos, causando así los síntomas de alergia. Los síntomas son muy variados ya que la alergia puede afectar diversos órganos en el cuerpo como la piel, aparato respiratorio o aparato digestivo en diferentes grados de intensidad que pueden ser leves o graves que involucran a todo el organismo, como en el caso de la anafilaxia, que puede poner en riesgo la vida. La mayoría de las reacciones alérgicas ocurren en cuestión de segundos o minutos después de tener contacto con la sustancia extraña (llamada alérgeno). Síntomas leves como ronchas, comezón, congestión nasal, erupciones cutáneas, ojos rojos y llorosos, se pueden tratar de forma aguda en casa con medicamentos antihistamínicos. Sin embargo, cuando se presentan síntomas en 2 o más lugares del cuerpo se debe considerar como una reacción grave y acudir al médico o servicio de urgencias mas cercano de forma inmediata. Algunos síntomas que indican que la reacción alérgica es grave son: • Dolor abdominal. • Ansiedad. • Molestia u opresión en el pecho. • Tos persistente. • Diarrea. • Dificultad respiratoria, sibilancias. • Dificultad al tragar. • Mareo o vértigo. • Náuseas y vómitos. • Palpitaciones. • Hinchazón del rostro, los ojos o la lengua. • Pérdida del conocimiento. El tratamiento de las reacciones alérgicas debe cumplir tres aspectos el “qué”, el “cómo” y el “porqué”. El tratamiento del “qué” se refiere al tratamiento de los síntomas agudos o de rescate. Si el paciente ha presentado reacciones alérgicas con anterioridad se le recomienda un tratamiento que ha de tener disponible en todo momento. El tratamiento del “cómo” se refiere al tratamiento preventivo, que consistirá en evitar exponernos a la causa de la reacción alérgica. El tratamiento del “porqué” se refiere al tratamiento de la causa que busca conseguir tolerancia frente a la sustancia causante. La tolerancia puede aparecer a veces espontáneamente, evitando la sustancia o se puede lograr en ocasiones a través de la desensibilización o del tratamiento con vacunas de la alergia. Vale la pena insistir que en el caso de que se presente cualquier síntoma de los antes mencionados como graves se deberá solicitar atención medica de manera inmediata. Por: Dr. Roberto Ureña Ortiz Alergólogo Pediatra Cédula profesional. 6278485 Cédula de especialidad. 8693272

Mi primera cita con mi bebé

Siempre fui super juguetón con los niños, el que se aventaba al pasto, daba maromas, les hacía avioncito a las sobrinas y que después de media hora de juego ya no me podía zafar de los niños pero en el fondo me divertía más, que estar sentado en la sobremesa con los de mi edad o los señores hablando de cosas serias. Despues de 3 años de matrimonio sin hijos, mi esposa y yo de pronto sentimos que ya estábamos preparados para traer a uno más al mundo y a nuestro hogar y todo venía según lo esperado en el embarazo, curso psicoprofilactico, donde me enseñaban como debería de ayudar a la mamá en el parto, todo súper natural; visualizándonos con musiquita new age y escencias aromáticas en la sala del hospital... NADA FUE COMO ESO, todo fue en un quirófano con la música que el doctor escogió, todos tapados de la cara con su cubrebocas, guantes, jeringas, aparatos y cesárea porque ya iban 40 semanas (que terrible eso de hacer largo psicológicamente el embarazo contando semanas, y no meses como antes… después van a contar las horas de embarazo por Dios!). Pero bueno, llegamos a casa con una niña sana y hermosa y un cambio de vida de 360º, las primeras noches no te haces a la idea de que ya en tu cama hay otro ser aparte de ustedes dos, cambio de pañales cada 10 minutos, llantos indescifrables y dolores de la mami adaptándose a la lactancia y recuperándose de la cesárea… pasan los meses de adaptación, y de pronto hay que retomar la rutina, el trabajo y los quehaceres y te toca quedarte con un bebé de un mes y medio solo... MI PRIMERA CITA CON MI BEBÉ. La verdad me dio un poco de pánico, había que asegurar todo, donde estaba la leche, cómo calentar la bolsita, -¿y si se me cae? ¿cuál del congelador agarro? ¿calentar en baño María? ¿y si no quiere?-, los pañales, las toallitas ¿y si no tiene sueño? ¿y qué hacer cuando ya está todo eso hecho? ¿cómo juegas con un bebé tan chiquito? Pues sólo hay una forma de saberlo: siendo papá de tu propio hijo, porque ni los videos de youtube, ni alguien más te va a dejar un instructivo, es solo la experiencia de tratar de hacer todo lo mejor que puedas porque ese bebé es único y diferente a todos los demás y la actitud correcta es tener ganas de estar con ese ser, sin expectativas, con ganas de aprender, de ser un niño jugando ante el presente. Feliz día del niño-­‐papá. Por: Armando López Chávez

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