Elegir el nombre del bebé

Uno de los temas más escabrosos a los que nos enfrentamos como papás primerizos tiene que ver con algo que al parecer no debería tener tanta importancia: el nombre de tu primogénito… bueno importante sí, sobre todo para el bebé, que luego se convertirá en adulto y su nombre será parte relevante de su identidad. Yo, como mal padre que soy, tuve la osadía de responder a la insistente cuestión de cómo llamaríamos a nuestro hijo, (la segunda pregunta más frecuente después de ¿para cuándo el primer hijo?), diciendo que le llamaríamos “Licenciado”. La broma resultó con poca aprobación a pesar de argumentar las ventajas de dicho nombre, pues imagínense a su hijo llegando el primer día de clases a kínder y que una maestra lo reciba con un –hola, bienvenido Licenciado -, o en el recreo –no se saque los mocos Licenciado-, o en tono exclamativo –¡Licenciado, bájese de la changuera que se va a caer! -, pero sobre todo, cuando presentara en clase –¡Que buen proyecto Licenciado! – ya tendría un estatus relevante sobre sus compañeros de clase. También y sobre todo nos ahorraríamos la carísima carrera profesional y con ese dinero nos podríamos ir de viaje alrededor del mundo los 3. Lo peor de todo es que, con mi esposa ya habíamos determinado que se llamara Bruno, como yo y como su abuelo y ahí es donde literalmente “ardió Troya”. La batalla comenzó y el cielo se nubló de flechas, cañonazos, bombas, buscando derrocar dicha barbaridad: -“pero cómo el nombre del papá, le estás determinando su destino pues cargará con el karma de su padre”- “no me gusta, es un nombre terrible, ¿por qué no Emiliano/Luis/Andrej Manuel?”, – “no sé, le falta personalidad, carácter al nombre”- “igual que el nombre real de Batman, Bruno Díaz, le van a hacer bullying.”- etc, etc, etc… Sí, estimados papás, el nombre de su hijo será motivo de discordia, pero la recomendación es la misma: ponerse de acuerdo con su pareja, decidir juntos algo que no sea un disparate (nada de ponerle Robocop, Yenifer, Princesita Sofia o cualquier barbaridad que vive en su loca mente paternal, como mi amigo que le puso Anakin a su hijo porque es un fanático de Star Wars) y mantenerse firmes en su decisión. También, les pido, suplico, me arrodillo ante ustedes, para que si deciden sobre un nombre, no sean los primeros en cambiárselo a su hijo por un sobrenombre ya que después de esta larga y campal lucha por bautizar y registrar a nuestro pequeño, caemos en la garrafal contradicción de llamarle “Galleta (porque es tierno)”, “Colate (porque así acostumbran en tu casa llamarle a los Nicolás)”, “Bichito” (porque sí y qué) y terminamos por luego ni acordarnos cómo realmente se llama nuestro chamaco. Sean valientes mis estimados papás primerizos, pues vendrán tiempos peores para todo lo que decidan sobre sus hijos…ejem… no es cierto… bueno sí es cierto, pero no se apuren, la fortuna de tener un hijo les dará más recompensas que dolores y preocupaciones, ya lo verán. Reclamos, rechiflas, quejas o experiencias que quieran compartir son más que recibidas en mi correo: gerencia@tipsparapapas.net Por: El Señor H. (Luisito Rey Vader.)