Cambios en la pareja después del primer hijo

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La llegada del primer hijo es un parte aguas en la vida de toda pareja. Ya sea que la unión de esta pareja se haya dado de manera tradicional o bajo sus propias reglas, para cualquier pareja que cohabita un mismo techo, la simple llegada de su primer hijo los convierte en padres.

Para poder lograr experiencias plenas y satisfactorias en este nuevo rol dependerá mucho del grado de madurez y aceptación de los nuevos papás para enfrentar juntos este nuevo camino que está por comenzar. Cuando tienen la capacidad de desarrollar sus propias potencialidades, cuando no tienen reparo en demostrar sus afectos y cuando pueden establecer una relación armoniosa entre ellos, podrán alcanzar todas sus metas. El recién nacido llegará al nuevo hogar como una bendición y una gran dicha que inundará los corazones de los nuevos papás, pero también con una enorme demanda de necesidades que deberán ser cubiertas principalmente por mamá.

La gran mayoría de las madres se enfrentan a su nuevo rol de manera natural aunque esto no significa que la carga sea fácil o que estén totalmente preparadas. Su vida da un giro y pronto comprenderá el grado de atención, cuidados y responsabilidad que su bebé requiere de ella. El Doctor Raymundo Macías, pionero de la Terapia Familiar en México, señala en su libro “Entendiendo y tratando el corazón de la familia”, dos importantes etapas por las que el recién nacido atraviesa en sus primeros meses de vida: La Etapa Postnatal Inmediata, donde la adaptación implica la satisfacción de las necesidades fisiológicas de alimentación, abrigo y descanso. La Etapa de Lactancia, donde la relación con el hijo implica aceptar la absoluta dependencia: el niño ordena a través del llanto y la madre obedece. Sin dejar de lado los incontables momentos llenos de plenitud que este nuevo ser ofrecerá a su familia, la adaptación de los nuevos papás ante esta inminente crisis de demanda y atención de cuidados por parte del hijo va a depender en mayor medida de la aceptación de la pareja ante su nueva realidad. La gran espera, la ilusión y la alegría de la llegada del bebé se mezclan con el estrés por la inexperiencia, por el tiempo demandado, por las innumerables nuevas tareas y por la responsabilidad del pequeño hijo.

Esto puede aumentar los niveles de irritabilidad, tensión, frustración y temores que influirán irremediablemente en la relación de la pareja. En muchos casos el papá, desde la llegada del nuevo hijo, lleva a cuestas un sentimiento de desplazamiento, es decir, se siente apartado de la relación mamá-bebé. Toda la atención y afección que tenían papá y mamá en su vida de pareja de pronto se ve desviado hacia el nuevo miembro de la familia. La integración de ellos (papás) en las tareas que antes se consideraban exclusivamente de las madres, hará que ese sentimiento de desplazamiento se canalice en un trabajo en equipo (papá y mamá), para el bienestar de su hijo primeramente y de ellos mismos como consecuencia.

Cada día más papás desean involucrarse directa e indirectamente en las tareas de alimentación, de higiene y demás cuidados de su bebé. Así, en lugar de sentirse desplazados, el nuevo papá experimenta sentimientos de unión con mamá y por ende logran los dos una conexión con su hijo. Además, el trabajo tan demandante que antes recaía en su totalidad en mamá, ahora se puede equilibrar entre dos fuerzas. Los afectos que eran exclusivos de la pareja, crecen y se convierten en afectos de padres. Todos los esfuerzos que antes mantuvieron a la pareja en armonía, ahora se transforman para trabajar unidos en función del hijo. Es así como la pareja logra evolucionar. Esto no quiere decir que mamá y papá deben olvidarse de que también forman una pareja.

Antes que nada es lo que son, una pareja y como tal deberán mantener vivo ese rol. Se enfrentan a un segundo rol de papás, que les consumirá mucho tiempo en los años venideros; pero de ellos depende de que la pareja siga viva. Es importante, necesario y muy sano que se den sus escapadas para ellos. Por ejemplo, establecer y respetar un tiempo a la semana para dedicarlos exclusivamente a los dos; puede ser una cena romántica, una salida al cine, o a cualquier lugar donde puedan dejar de lado, aunque sea por unas horas su rol de papás.

Mientras más fortalecida esté la pareja, mejor equipo de papás resultará. Para el equipo de Tips para papás es muy importante sus comentarios y/o experiencias en el tema. Lo invitamos a que nos escriba con sus comentarios.

LECTURA RECOMENDADA “La familia nace con el primer hijo” Laura Gutman Editorial Oceáno

Por: Laura E. García Gutiérrez Antropóloga, Maestría en Terapia Familiar y Diplomado en Terapia de Pareja.