Enseña a tus hijos el valor de las cosas

valor de las cosas

Como todos sabemos, la época que nos tocó vivir se caracteriza por el consumismo. Estamos acostumbrados a pensar, como sociedad, que somos cuanto podemos comprar o tener.  

Como padres, lamentablemente, nos sucede lo mismo. Siempre nos parece que nuestros hijos deben tener todo cuanto nosotros no tuvimos a su edad y por tanto, les compramos todo aquello que la publicidad nos indica que les hará felices. Y, al hacerlo, nos sentimos satisfechos de nosotros mismos. Así las cosas, nuestros niños se acostumbran a pensar como nosotros y quieren tener los juguetes de moda, la ropa de marca, el último celular, etc. Eso quieren y eso nos piden, porque consideran que es lo que merecen, con prescindencia de si podemos pagar todos esos artículos, aunque muchos de ellos sean, en la mayoría de los casos, suntuarios.

Un día, cuando nuestro hijo es pre- adolescente, nos damos cuenta que estábamos equivocados y que tener todo lo que el dinero puede comprar no equivale a la felicidad ni para ellos, ni para nosotros. Ahi, nos enfrentamos al triste espectáculo de nuestro error plasmado en la actitud demandante del niño. Y entonces, advertimos, amargamente, que es hora de enmendar la plana y modificar conductas que no son saludables y lo que es aun peor, debemos reconocer, ante la persona más importante para nosotros, nuestro hijo, que nuestra prodigalidad exacerbada no fue correcta. La tarea no es sencilla, pero hay que asumirla de la mejor manera posible.

El camino de la redención es sinuoso y va a variar en cada caso; sin embargo, el instrumento adecuado para obtener lo que sabemos que es correcto es: el diálogo. Cambiar de temperamento, sin sincerarnos con nuestro niño es una vía yerma para lograr nuestro objetivo. Es necesario explicar a nuestro hijo que no es el recibir todos los regalos que se le antojen que va a afianzar su personalidad, que él no va a ser mejor que otro niño que no puede recibir los mismos lujos y que nuestro amor incondicional, nuestro tiempo (el regalo más valioso que podemos brindarle) nuestra constancia y apoyo de padres, así como el de la familia toda será aquello que de mejor manera le va a ayudar a convertirse en una buena persona.

En otro orden, es necesario, que nuestros hijos entiendan el esfuerzo que demanda cada peso ganado y que, la mayoría de las veces, hay muchas necesidades más importantes qué satisfacer, que son prioritarias a la compra de un celular que, eventualmente, pueden dejar olvidado en algún lugar de esparcimiento.

La tarea no es fácil y es muy posible que la mayoría de los niños se resistan a una nueva realidad más frugal de la que estaban acostumbrados, pero hay cosas que, por su importancia, nuestros hijos deben aprender de nosotros, antes que la vida se los enseñe con una crueldad que ellos no se merecen y que nosotros debemos, a toda costa, evitar.

Por: Gloria Esther Contreras De Gárate, Aula Máter Escuela Normal Urbana Federal de Morelia “Profesor J. Jesús Romero Flores”