Fiestas navideñas ¿Con los tuyos o con los míos?

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Las fiestas decembrinas son sin duda sinónimo de convivencia familiar. De compartir en familia, de cenar en familia, de intercambiar regalos en familia y de celebrar de forma muy particular de cada familia. Pero ¿qué pasa cuando esto se vuelve un conflicto familiar?

En celebraciones tan importantes y tradicionales como la Navidad y el Año Nuevo es natural que los padres quieran a sus hijos con ellos y los hijos prefieran festejar al lado de sus padres y hermanos. El problema radica en que hay que escoger entre dos familias de origen, la del esposo y la de la esposa. Para ceder al estrés que esto puede provocar y prepararse de lleno para las fiestas es importante aceptar, negociar, adaptarse, innovar y respetar.

ACEPTAR la situación cuando una de las dos familias vive en otra localidad, en otra ciudad o en otro país. Por comodidad o por falta de recursos para viajar se opta por celebrar con los que están más cerca.

NEGOCIAR cuando las circunstancias son similares con las dos familias. Lo más práctico es alternar: este año celebramos la Navidad con la mía y el Año Nuevo con la tuya, y a la inversa el próximo año. Hay quienes deciden celebrar todos los años la Navidad con una de las familias y el Año Nuevo con la otra.

ADAPTARSE a cualquier acuerdo o circunstancia para disfrutar las fiestas. Se dan casos en que los hijos jóvenes tienen sus propias agendas y los padres deberán ajustarse a éstas. Hay familias que incluso aceptan celebrar antes o después del 24 de diciembre con tal de tener a toda la familia reunida.

En otros casos y para no desairar a ninguna llegan a acuerdos tales como visitar a una de las dos familias y compartir juntos en la comida de medio día para poder cenar en casa de la otra familia; o bien, la cena del 24 con los míos y la comida del 25 con los tuyos (y viceversa en el Año Nuevo).

INNOVAR para resolver el conflicto. Actualmente hay familias que deciden permanecer en casa en estas fechas y no acudir ni con los míos ni con los tuyos. O bien hay quienes prefieren celebrar con amigos, viajando o cenando en un restaurante.

RESPETAR las decisiones de los hijos por más difícil e incomprensible que sea para los padres. Con los míos, con los tuyos o nosotros solos… ¡lo fundamental es saber disfrutar de las fiestas!

 

 Por: Laura E García Gutiérrez

Lic en Antropología Social Maestría en Terapia Familiar

lauraegg60@gmail.com