La razón por la que se creó el Fidget Spinner

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Todos hemos visto el furor que han causado los fidget spinners  en los niños y adolescentes. Por todos lados nos encontramos con este juguete: en los cruceros, en las tiendas, en las escuelas… todos los niños quieren o tienen uno (o varios). La versión más común de este sencillo dispositivo tiene tres puntas con un centro giratorio cada una, y a su vez rota a gran velocidad sobre un eje que se sostiene con la mano. Sus diversos colores y figuras los hacen crear atractivos efectos visuales. Incluso los hay que brillan en la oscuridad.

Catherine Hettinger (62 años, Florida) creó el fidget spinner en 1993 con el único fin de interactuar con su hija Sarah quien sufre de miastenia (enfermedad que afecta a los músculos y provoca fatiga) y ésta era una de las pocas maneras que tenía de jugar con Sarah.

Es por esto que hay quienes dicen que el fidget spinner es una herramienta que antes de popularizarse de manera masiva, se podía utilizar como parte de una terapia para controlar la ansiedad en niños, adolescentes e incluso adultos, utilizada por terapeutas, profesores y psicólogos; y que al girar durante varios minutos puede captar la atención de niños con problemas como autismo, déficit de atención y trastorno de hiperactividad, disminuyendo de esta manera la ansiedad provocada por estos males. Estas personas están en una necesidad constante de estimulación y es por eso que se dice que estos instrumentos les permiten concentrar su atención en el movimiento del spinner. Algunos ejemplos clásicos de gente que necesita algún tipo de movimiento para concentrarse (personalidad kinestésica) son los que durante clases, juntas o alguna conferencia tamborilean lápices, retuercen papeles o garabatean.

Sin embargo….

También está la contra parte del asunto: hay quien asegura que el fidget spinner en realidad no es útil como herramienta ya que puede causar desconcentración en el aula si los niños están constantemente jugando con el, y no hay en realidad ningún estudio que avale su valor como herramienta terapéutica. De hecho, en algunas escuelas ya se han empezado a prohibir este tipo de juguetes debido a que causan que los niños pierdan la concentración en clase igual o de mayor manera que con el celular.

Algunos especialistas creen que “lograr que un niño con déficit de atención se concentre en algo que se mueve es sencillo, pero no productivo porque no tiene repercusión a largo plazo. El spinner no regula el sistema atencional, que es el que realmente hay que trabajar en estos casos”. De igual forma,  especialistas españoles aseguran que simplemente es un juego de moda y que no hay evidencia científica que sustente que sirvan contra la ansiedad, el autismo, la hiperactividad o el estrés. Algunos incluso hablan de “publicidad engañosa” ya que al contrario de los medicamentos, esta clase de instrumentos o juguetes no están regulados. Eso si, un médico o neurólogo jamás va a pre-escribir el uso del spinner  como parte de una terapia.

A modo de conclusión, no podemos negar que es un juguete que está de moda, aunque está en duda sus efectos terapeúticos. Si tu hijo lo quiere y se lo vas a comprar o ya se lo compraste, deben aplicársele las mismas reglas que a los otros juguetes, el celular o los videojuegos (no usarlo en clase, estar sujeto a premios o castigos etc.) y no dejarte llevar por los rumores sobre su uso terapéutico. Como todo lo que le proporcionamos a nuestros hijos, no está de más investigar y no dejarnos llevar por los comentarios que se hacen virales al respecto. Si necesitas algo para que tu hijo se concentre o se entretenga en momentos complicados como un viaje en carro o esperando antes de entrar al doctor, recuerda que los libros son una excelente alternativa antes de los spinners o las tabletas