Mami, ¿por qué se fue al cielo?

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Los niños deben tener la oportunidad de aprender sobre la muerte de las observaciones que hagan de la vida cotidiana y de lo que en ésta ocurre. Es aquí donde los padres deben aprovechar estas oportunidades para hablar con sus hijos sobre el profundo dolor que causa la pérdida de un ser querido, comentarles que el dolor no se quedará para siempre, y con el tiempo desarrollarán capacidades para afrontar verdaderas crisis en el futuro.

Ser capaz de comprender la muerte y tener duelos sanos es muy complicado porque el adulto vive su propio dolor y es complicado mirar al niño. La dura realidad es que el ser que muere suele también ser nuestro ser querido, por lo que puede causar shock mental y físico, lo cual debilita de manera importante al individuo. Así el adulto tendrá que pasar también por un duelo, y en esas condiciones es importante apoyarse en amigos y familiares que los niños acepten para que puedan cuidarlos y sean pilares de confianza para poder desahogarse. Es importante que por el momento no se tomen decisiones radicales, cambios significativos en la manera de vivir como cambio de casa, de escuela, de trabajo.

Los niños carecen de una sensación sólida del transcurrir del tiempo, por lo que periodos de inactividad en donde no hay interacción pueden ser para ellos aterradores y angustiosos. Ayudar a los hijos a las tareas diarias, nos da fortaleza y demuestra a los niños que el control de la vida no se ha perdido. Reanudar la rutina normal lo antes posible y al máximo, esto demostrará a los niños que la vida sigue a pesar del dolor, y que estás vivo, sano y no los dejarás, además al retomar la rutina disminuye el caos que hay en el interior y la desesperanza es remplazada por el propósito. Mostrar tus sentimientos ante la muerte del ser querido y explicarles lo que sientes, enseña a los niños que no hay que reprimir los sentimientos ni las emociones. Esto aminora la carga de todos. Seguir una dieta sana y descansar lo suficiente, hacer ejercicio ayuda a estar en mejores condiciones de funcionar. De ser posible que continúen con sus actividades a las que estaban acostumbrados. Evitar tomar alcohol y drogas que solo inhiben el dolor, y no permiten el curso natural del duelo, además que éstas sustancias pueden tener efectos depresivos y también provocar que la persona ante sus efectos haga ó diga cosas que aumenten el sufrimiento. No aislarse, mantener contacto con otros adultos, amigos puede dar una visión objetiva en esos momentos además de que pueden ser de gran ayuda. Invitarlos a escribir un diario, puede ayudar a platicar sobre sus pensamientos, sentimientos y abrirá la comunicación.

Cuando ayudamos a nuestros hijos a curarse del dolor que produce la herida emocional profunda como la muerte de un ser querido le estamos dando herramientas que le servirán para el resto de su vida. Los niños están experimentando la vida, la muerte forma parte de nuestra existencia humana, es inevitable que en algún momento se topen con ella.

Por: Mtra. Paulina V. Alvarez Moreno Tanatóloga-hipnóloga vidaplenamuertedigna@live.com.mx