¿Por qué a algunos niños se les dificulta la lectura?

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¿Te has preguntado por qué a tu hijo no le gusta leer, se queja cuando tiene que hacerlo, llora, no comprende lo que acaba de leer? Te voy a explicar:

Existen diferentes causas, tales como las pedagógicas (procesos de enseñanza inadecuados, falta de atención, falta de hábitos de estudio, mala conducta, factor socio-cultural, trastornos neuronales, deficiente comprensión lectora, entre otros) y las de salud visual (agudeza visual, movimientos de seguimiento, movimientos sacádicos, visión binocular, problemas en la convergencia y divergencia, visión de colores y profundidad).

Debido a que la mayor parte de la información que los niños aprenden en el aula, les llega por vía visual, y sabiendo que un sistema visual deficitario puede provocar fracaso escolar, es nuestro deber, tanto de padres como profesores, atender a los síntomas externos (como bostezos, lagrimeo, cercanía del texto, picor y enrojecimiento de ojos) y a las quejas que tengan (como dolor de cabeza, fatiga o visión borrosa).

A nivel escolar, presentar una eficacia visual es fundamental para el aprendizaje de la lecto-escritura ya que, según ciertos estudios entre el 15% y el 30% de los problemas de aprendizaje vienen derivados por dificultades visuales no diagnosticadas.

Se sugiere como primer paso de atención a un alumno con problemas visuales, recurrir a un optometrista, el cual es el profesional encargado de realizar valoraciones de la funcionalidad visual; antes de llegar con un neurólogo o a una atención psicopedagógica.

Es recomendable que los alumnos, en su estudio diario, apliquen estas pautas de higiene visual y postural para evitar y prevenir problemas que dificulten el rendimiento escolar:

· Buena iluminación, de ser posible luz solar, cuidando que no incida directamente en la tarea que se esté realizando, para evitar deslumbramiento. O, en caso de usar luz de trabajo, ésta se colocará en la parte izquierda en diestros y a la derecha en zurdos para evitar sombras.

· Adecuada distancia de trabajo, que será aquella medida que vaya desde nuestro codo, apoyado en la mesa, hasta nuestro puño, colocado bajo nuestra barbilla.

· Postura correcta: espalda apoyada en el respaldo, pies tocando el suelo y piernas formando un ángulo recto. Incluir descansos cada media hora de trabajo, relajando los ojos. Esto se consigue mirando a lo lejos, por ejemplo, a través de una ventana.

Espero esta información te sea útil y tengas cambios favorables en tu hijo, y recuerda, estas a tiempo de corregir y cimentar la base del aprendizaje.

Por: Lic. Psic. Iliana Patricia Espinoza Ramírez Depto. Psicopedagógico Instituto Cumbres Morelia Teléfono: 333 23 23