Reciclando ropa y juguetes con tus hijos

reciclando

Hace algunos años una amiga muy cercana me compartió esta experiencia. Ella estaba escombrando las habitaciones de sus hijos, de 8 y 7 años, para eliminar lo que ya no necesitaban y dar espacio a lo nuevo. Sus hijos se aferraban, sobre todo a sus juguetes de cuando eran bebés y a animales de peluche. Mi amiga tomó su cámara fotográfica, sentó a cada uno de sus hijos en una silla con cada uno de sus preciados objetos, tomó una por una las fotos, y esa fue su despedida. Al final, los invitó a que escogieran su favorito y les permitió quedarse con él. Una vez reveladas las fotos, las colocó en un tablero en cada habitación a manera de collage para que los niños no sintieran su ausencia. Finalmente sacó de su casa los juguetes.

Es bastante común que los niños se aferren a una cobija, una almohada, un peluche, un muñeco o cualquier otro objeto con el que han establecido una relación especial. Les ayuda mucho en momentos difíciles como la ansiedad o la separación, tensiones y cambios, o simplemente por el placer de sentirse acompañados por ese objeto.

Respetar el cariño y la conexión de nuestros hijos con ese objeto especial es una cosa, y otra muy diferente es almacenar en casa todas y cada uno de sus pertenencias. Puede resultar una tarea tediosa o dramática, pero es imperativo en estos días deshacernos de lo viejo para dar cabida a lo nuevo, sobretodo cuando los espacios de los que disponemos no son amplios y cuando se desea adoptar una cultura del reciclaje. Con las fiestas navideñas llegan a casa ropa y juguetes nuevos.

Ya sea anticipándonos a lo que está por venir o una vez recibidos los nuevos regalos podemos, con la ayuda de nuestros hijos, ir seleccionando todo aquello que no les quede, con lo que ya no juegan, lo que ya no es apropiado para su edad o simplemente lo que nunca se usó para donarlos.

Es importante explicarles hacia dónde van sus pertenencias. Si van a algún orfanato o cualquier asociación de niños más desfavorecidos. Hay quienes encuentran recompensa al venderlos, aunque sea por poco dinero, como objetos de segunda mano. De esta manera ellos sabrán que su ropa y sus juguetes serán disfrutados por otros niños.

¿Qué se logra reciclando?

Es más sencillo limpiar, ordenar y recoger cuando se tiene solamente lo necesario. Un lugar para cada cosa y cada cosa en su lugar. Cuando enseñamos a nuestros hijos a compartir con otros estamos fomentando la solidaridad. Otros niños podrán ahora también jugar con sus juguetes y podrán ponerse su ropa.

Por: Laura E. García Gutiérrez Lic en Antropología Social Maestría en Terapia Familiar lauraegg60@gmail.com