Cómo preparar a tu hijo para entrar a la escuela

Ir a la escuela por primera vez en la vida de tu hijo representa una suma de emociones y sentimientos para nuestros pequeños, pero también para nosotros como padres. Estas emociones pueden llegar a ser confusas. Un día nos sentimos llenos de alegría y entusiasmo ante una nueva vivencia, pero también puede haber miedo, preocupación, e incluso tristeza por la incertidumbre de lo desconocido. Es por eso por lo que, como padres y maestros, tenemos la responsabilidad de preparar a los pequeños para que la entrada a la escuela sea una experiencia grata y emocionante.
Por ello, te recomendamos estos 10 pasos que te servirán para hacer de los primeros días en la guardería ó en el preescolar, una experiencia cargada de emociones positivas para todos.
Quince días antes del primer día de clases:
1.Te despedirás todas las veces que te separes de él (cuando vas de compras, al trabajo, casa de algún familiar, etc.) con la misma frase “AL RATO REGRESO” y al volver le dirás “¡YA REGRESÉ!” con mucho entusiasmo, alegría y emoción. Con este ejercicio le aseguras a tu pequeño que cuando dices “AL RATO REGRESO” ¡efectivamente regresas por él!
2.Es recomendable no tocar el tema durante el día, ya que esto puede generar angustia, sólo si llegase a ser necesario, por ejemplo; cuando te acompañe a comprar sus materiales para la escuela.
3.Todas las noches le contarás un cuento de la entrada a la escuela, avisándole del cambio de rutina, narrándole lo que va a pasar, los nuevos amigos que va a tener, los nuevos juegos que va a jugar y qué emociones podría llegar a sentir (miedo, tristeza, nostalgia, etc.)
4.Visitarás la escuela con él, conocerán los lugares donde él estará y de preferencia, que conozca a su maestra.
5.Durante los primeros días tu despedida deberá ser rápida y con la misma frase “AL RATO REGRESO”, segura de ti misma. Cuida tu lenguaje corporal y gesticular para evitar transmitir emociones negativas a tu pequeño.
6.Saluda a la maestra con familiaridad, y procura dejar en la escuela su objeto preferido, por si lo llegase a necesitar ( que lo haga sentir seguro y tranquilo)
7.Los primeros días, tu hijo deberá asistir por poco tiempo, el ingreso a la escuela debe ser un proceso gradual.
8.Cuando dejes a tu pequeño, no te quedes afuera de la escuela, respira profundo y aléjate el tiempo que hayan acordado con la maestra.
9.Al volver por él refuerza en positivo, segura de ti misma, cuida tu lenguaje corporal y gesticular, si ya habla, anímalo a que te comparta cómo le fue en la escuela, alégrate por sus progresos diarios.
10.Si un día tu hijo no quiere ir a la escuela, evita preguntar “¿Por qué no quieres ir a la escuela?”. Mucho mejor es “¿Qué te gusta de la escuela?” ¿Qué te hizo enojar?” “¿Cómo se llaman tus compañeros?”
Cada día en su primera semana tiene su dosis de emociones y expectativas, que seguramente se atenuarán con el paso de los días y adquirirá matices diferentes. Sin embargo, en la escuela siempre habrá experiencias nuevas con actividades diferentes a las que se viven en casa, así como compañeros nuevos a los cuales hay que conocer y tratar.
Recuerda que el desapego significa crecer y tener libertad para ser uno mismo, herramienta importante en la vida de un ser humano exitoso. Como padres, tenemos la oportunidad de transmitir este valor a nuestros hijos desde edades tempranas mediante estos simples ejercicios.
Si te interesó el tema, te puedes poner en contacto con el CENTRO EDUCATIVO EDMI, (Cel. 44 34 10 81 65) para recibir asesoría completa y detallada de cómo prepararte como mamá/papá y preparar a tu hijo para la entrada a la escuela. ¡OJO! Si mencionas que lo viste en esta revista tips para papás, ¡la asesoría es gratuita!
Por: Por: Nelly Valdez Trejo CENTRO EDUCATIVO EDMI, Cel. 44 34 10 81 65

Pubertad: etapa de llegada a la realidad

Recientemente en el mundo se ha identificado y reconocido a las y los adolescentes como un grupo que posee características y necesidades propias y que demanda cuidados y necesidades especiales. Esta etapa se caracteriza por un conjunto de cambios físicos psicológicos, cognoscitivos, emocionales y sociales que determinan la transición entre infancia y edad adulta. Existen factores que incrementan las oportunidades de desajustes que favorecen conductas de riesgo en este grupo y que los hace más vulnerables en esta etapa:
• La maduración sexual
• La disminución en la edad de la menstruación
• El cambio de valores derivado de la urbanización
• El enfrentamiento con culturas diferentes como resultado de las migraciones y los medios de comunicación
• La transformación de la familia extendida a la familia nuclear o de un solo padre

De ahí la necesidad de tratar de formar integralmente los aspectos del desarrollo biopsicosocial del adolescente; para una mejor comprensión la adolescencia se ha dividido en dos etapas:
• Pre-adolescencia (fenómeno de la pubertad)
• Adolescencia
Se llama pubertad, a la adolescencia inicial o adolescencia temprana y es una fase que sucede entre la etapa de la niñez y la adolescencia propiamente dicha. Suele comenzar entre los 10 y los 14 años, dependiendo del sujeto. A continuación puntualizaré algunas manifestaciones de la misma:
• INICIO: depende de la nutrición, factores genéticos y posibles complicaciones de salud (la obesidad, por ejemplo, retarda su aparición) o enfermedades congénitas.
• FÍSICAMENTE:
· Intensa actividad hormonal. Inicia a los 11 o 12 años en las mujeres (menstruación) y a los 13 o 14 años en los varones (primera eyaculación), ambos todavía sin aptitud para la procreación.
· Aparece el vello púbico
· Rápido aumento de estatura
· Incremento en el peso
· Aparición de caracteres sexuales secundarios:
· Mujeres: senos, caderas, etc.
· Varones: mayor desarrollo muscular, fuerza física, aumenta el ancho de la espalda, cambio de voz, pilosidad en el rostro, etc.

• DESARROLLO COGNOSCITIVO:
· No confunde lo real con lo imaginario y puede imaginar lo que podría ser.
· Utiliza procedimientos lógicos análisis, síntesis.
· Descubre el juego del pensamiento
· Desarrolla su espíritu crítico
· Discute para probar su capacidad y la seguridad del adulto
· En ocasiones es fantasioso, pero con poca frecuencia.
· Hay una proyección de sí en el porvenir; pero también a veces evade lo real.
· Tiene necesidad de seguridad pero a la vez de independencia de sus padres, ésto hace que despierte el deseo de libertad, de ser independiente y libre; para ello emplea la desobediencia como el medio para lograrlo.

• DESARROLLO AFECTIVO:
· Las emociones y sentimientos están en su nivel máximo de intensidad.
· Desproporción entre el sentimiento y su expresión, manifestaciones externas poco controladas, se traducen en tics nerviosos, muecas, refunfuños, gestos bruscos, gritos extemporáneos, tiene cambios bruscos de la agresividad a la timidez.

• DESARROLLO SOCIAL:
· Denota una creciente emancipación de los padres, busca la independencia pero a la vez siente la necesidad de protección en ellos, se da mutua falta de comprensión (con sus padres).
· Muestra necesidad de valorarse, de afirmarse, de afiliación y de sentirse aceptado y reconocido por los de su entorno, su principal interés son las amistades, las diversiones, el deporte, etc.
· Manifestación del paso de la heteronomía a la autonomía, influye la moral de la familia como testimonio, será capaz de fijar metas y objetivos propios, organizar mejor y eficientemente su tiempo libre.

• DESARROLLO SEXUAL:
se puede decir que hay una tendencia a la separación entre chicos y chicas, sienten gran curiosidad por todo lo relacionado con la sexualidad.

• DESARROLLO RELIGIOSO O ESPIRITUAL:
· Problemático cuando los padres no dan argumentos y usan la religión como disciplina y no son estables.
· También causa dificultades cuando el adolescente encuentra contradictoria el área de la sexualidad con la religión.
· También si la catequesis recibida en la infancia ha sido formalista y separada de la vida.
· Cuando se “enseña” con actos congruentes el desarrollo religioso es satisfactorio.

Este proceso es único, individual e irreversible, y no depende de la voluntad de la persona en absoluto.
Por: Mtra. Erika G. Cervantes Ramos Psicoterapeuta Integral en Adicciones Núm. Cel. 4433693853 eeki30@hotmail.com

Inteligencia emocional y momentos felices

La Inteligencia Emocional es una de las varias inteligencias que podemos desarrollar para vivir motivados y felices. Reconocer qué es lo que sentimos, identificar cuándo lo sentimos y qué es lo que hacemos cuando lo sentimos, nos permite conseguir lo que deseamos, es decir, nuestras metas.
Por ejemplo, si reconocemos que cuando siento enojo tengo el impulso de defenderme, pero lo hago agrediendo a otras personas sin poder evitarlo, me doy cuenta de que no estoy teniendo la suficiente capacidad para establecer relaciones sociales armónicas. Y no tengo esa capacidad porque todavía no he desarrollado mis habilidades emocionales.
La Inteligencia Emocional se desarrolla con ejercicios divertidos y practicando formas de conducta diferentes que podemos aplicar cuando conocemos nuestras emociones y aprendemos a comunicarlas de manera adecuada. Aprender a pedir lo que necesitamos cuando reconocemos que sentimos miedo, tristeza, enojo, envidia, timidez, felicidad, amor o disgusto, requiere de una práctica constante.
Todas las emociones sirven para avisarnos algo; reprimirlas nos lleva a sentirnos continuamente disgustados, ya sea con nosotros mismos o con nuestro entorno, lo que en ocasiones nos confunde y nos lleva a decir cosas tales como “siempre está enojado”, “hace muchos berrinches”, “ya no sé qué hacer, no hace caso de nada” , “me siento mal, le grité muy fuerte”, “no sé qué me pasa”, “no me da tiempo de nada” “ya no lo soporto”.
¿Te suena conocido?
Cuando desarrollas tu inteligencia emocional logras sentirte mejor al reconocer lo que sientes y aprendes a expresarlo de una manera funcional. Adquieres un nuevo lenguaje para identificar tus emociones y para comunicar los que necesitas y sobre todo, mejora tu relación contigo mismo y con las demás personas, lo que te motiva para seguir adelante.

Adquirir herramientas emocionales hoy, puede ser lo que marque la diferencia entre sentirte “más o menos” y sentirte “muy bien”. Todas las personas podemos desarrollar nuestra inteligencia emocional, y el resultado es óptimo cuando niños, papás y mamás la desarrollan juntos de manera simultánea: surge un estilo diferente de familia y se logra una vida más plena, con menos pleitos y más momentos felices.
Por: Alma Espinosa Menéndez. Mtra. en Psicoterapia Cognitivo Conductual Informes de Talleres niños y adultos/ Escuela para Padres: 44 33 374105

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