Mi primera cita con mi bebé

Siempre fui super juguetón con los niños, el que se aventaba al pasto, daba maromas, les hacía avioncito a las sobrinas y que después de media hora de juego ya no me podía zafar de los niños pero en el fondo me divertía más, que estar sentado en la sobremesa con los de mi edad o los señores hablando de cosas serias. Despues de 3 años de matrimonio sin hijos, mi esposa y yo de pronto sentimos que ya estábamos preparados para traer a uno más al mundo y a nuestro hogar y todo venía según lo esperado en el embarazo, curso psicoprofilactico, donde me enseñaban como debería de ayudar a la mamá en el parto, todo súper natural; visualizándonos con musiquita new age y escencias aromáticas en la sala del hospital... NADA FUE COMO ESO, todo fue en un quirófano con la música que el doctor escogió, todos tapados de la cara con su cubrebocas, guantes, jeringas, aparatos y cesárea porque ya iban 40 semanas (que terrible eso de hacer largo psicológicamente el embarazo contando semanas, y no meses como antes… después van a contar las horas de embarazo por Dios!). Pero bueno, llegamos a casa con una niña sana y hermosa y un cambio de vida de 360º, las primeras noches no te haces a la idea de que ya en tu cama hay otro ser aparte de ustedes dos, cambio de pañales cada 10 minutos, llantos indescifrables y dolores de la mami adaptándose a la lactancia y recuperándose de la cesárea… pasan los meses de adaptación, y de pronto hay que retomar la rutina, el trabajo y los quehaceres y te toca quedarte con un bebé de un mes y medio solo... MI PRIMERA CITA CON MI BEBÉ. La verdad me dio un poco de pánico, había que asegurar todo, donde estaba la leche, cómo calentar la bolsita, -¿y si se me cae? ¿cuál del congelador agarro? ¿calentar en baño María? ¿y si no quiere?-, los pañales, las toallitas ¿y si no tiene sueño? ¿y qué hacer cuando ya está todo eso hecho? ¿cómo juegas con un bebé tan chiquito? Pues sólo hay una forma de saberlo: siendo papá de tu propio hijo, porque ni los videos de youtube, ni alguien más te va a dejar un instructivo, es solo la experiencia de tratar de hacer todo lo mejor que puedas porque ese bebé es único y diferente a todos los demás y la actitud correcta es tener ganas de estar con ese ser, sin expectativas, con ganas de aprender, de ser un niño jugando ante el presente. Feliz día del niño-­‐papá. Por: Armando López Chávez

Palabras: obstáculo o impulso

Nos comunicamos a través del lenguaje pero comúnmente, no somos conscientes del poder y la fuerza de las palabras y lo que pueden herir o ayudar a los demás. La Palabra es una herramienta que le fue regalada al ser humano, y que todavía hoy, éste no es lo suficientemente consciente de cual poderosa puede llegar a ser por lo cual sin darse cuenta la utiliza como un arma. Las palabras ya sea una o muchas pueden dañar más que un fuerte golpe. Y, por el contrario, las palabras adecuadas pueden ser un bálsamo para un corazón lastimado. Por eso ¡ten cuidado con lo que dices a los demás… y a ti mismo! Cuando se pronuncia una palabra hay un sinfín de matices, algunos de ellos más sutiles que otros, pero que pueden arruinar al individuo que las recibe. El poder y la fuerza de las palabras es, realmente, muy grande. Por eso hay que tener cuidado, sobre todo, con las cosas que le dices a un niño, puesto que algunas de éstas pueden tener una importante repercusión en su futuro, marcándole para toda su vida. Sería importante tomar en cuenta estos elementos: • La intencionalidad. El propósito que se esconde tras esa palabra en concreto. Qué quiero conseguir: apoyar, herir… • La pronunciación. Si vocalizo correctamente, si añado algún tipo de acento… • El tono. Si elevo mi voz, si susurro… Aunado a esto también toma en cuenta el contexto: · El acompañamiento gestual de las manos, e incluso del cuerpo. • La riqueza del lenguaje permite agredir a alguien “cariñosamente” Te invito a hacer una reflexión personal sobre el poder de las palabras: intentar ser consciente de las palabras que utilizas cotidianamente, procura cambiarlas para resaltar cosas buenas y agradables, creando un ambiente de bienestar, descarta las palabras de desprecio, malsonantes e insultos. Puede ser un trabajo duro, pero sus resultados son realmente gratificantes y positivos. Mtra. Erika G. Cervantes Ramos Psicoterapeuta Integral en Adicciones Cel. 4433693853 eeki30@hotmail.com Si pones atención a lo que dicen los demás puedes utilizar el dicho con ciertas modificaciones “Dime como hablas y te diré como eres”, pues la manera de hablar y las palabras utilizadas dicen mucho de cada individuo. Algunos rasgos serán más obvios (si eleva mucho la voz es una persona que le gusta ser el centro de atención; si habla muy bajito es una persona tímida, etc.) Sin embargo, otras, serán más sutiles y menos detectables. Si escuchamos atentamente a una persona, podremos, incluso, sacar gran información sobre su manera de ser o personalidad, problemas, miedos, gustos y más. Trata de pensar antes de hablar, ya que las palabras que lastiman son como espinas que se clavan en el corazón del otro y tardan muchos años en salir, o a veces no salen.

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Esperamos que les sea de gran utilidad.

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